Zorah, Q&A
Una perspectiva distinta sobre una vida creativa.
Creo firmemente que tomar la cámara y hacer una foto es tan solo el final de un proceso largo de interpretación y creatividad. Es por eso que encuentro fascinante procesos creativos diferentes al mío, llenos de contexto y cosmovisión construida por un entorno único de cada artista.
Hace unas semanas platiqué con Zorah respecto al genial proyecto que está armando abordando la temática de crianza creativa. Consiste en conocer la perspectiva de personas que equilibran la paternidad con acciones creativas. Van tres episodios y me ha encantado la forma en que cada quién aborda el tema desde una perspectiva muy diferente. Si quieres leer mi participación en el proyecto, puedes hacerlo aquí:
Acercarme al proyecto me hizo interesarme más por esos procesos tan diferentes al mío, por lo que le pedí a Zorah que intercambiáramos espacios para conocer un poco más de su perspectiva de una vida creativa, y accedió inmediatamente. Les dejó aquí sus impresiones y ojo fotográfico:
¡Hola Zorah! Gracias por participar en este intercambio. Primero lo primero y para ponernos en contexto, ¿puedes contarnos un poco acerca de ti?
Me llamo Zorah y vivo creando un hogar con mi familia en un rincón del desierto canario. Me gusta escribir, pintar, cocinar, perderme con las manos y los pies en la tierra todo lo que puedo. Mi intención es vivir una vida más lenta, en contacto con la naturaleza y con mi creatividad. Hace quince meses que me convertí en madre y está siendo el acto más creativo, revolucionario y transformador de mi vida.
Dejaste una vida en París, dedicada a la moda y las ventas, para construir con tus manos una vida completamente distinta en el desierto. ¿Qué es lo que más extrañas de esa vida anterior, y qué has descubierto ahí que no habrías encontrado en la ciudad?
A veces añoro esa forma de expresarme a través de la ropa, que me conecta con mi expresión más pura y con esa manera de presentarme al mundo donde siento que todo es posible. Desde muy pequeña, la ropa ha sido importante para mí y aquí, en medio del campo y con este clima tan cálido, no necesito tanta vestirme como en la ciudad lo hacía. Echo de menos los cafés donde me perdía escribiendo y que me transportaban a otras realidades, hablar con alguien desconocido en esas mesas tan pegadas unas de las otras, que me hacía encontrarme en esa conversación fugaz, y me conectaba con otras partes de mi historia. Creo que las personas desconocidas despiertan partes que se sienten como volver a descubrirnos. Me gusta conocer a personas que me inspiran y despiertan esa parte extrovertida de mí. Escribir en los cafés mientras miraba pasar a la gente con sus vestimentas e imaginaba sus vidas. París, esa ciudad, despierta las ganas de expresarme desde lo más auténtico y atrevido, al mismo tiempo que paso tan desapercibida.
Haberme mudado aquí al desierto, ha supuesto un cambio muy radical y la adaptación ha sido lenta y gradual. La vida aqui me ha obligado a enfrentarme a muchas capas mías, a descubrir quién soy sin lo que hago, sin lo que visto, sin lo que tengo. A deshacerme de lo que ya no era para mí, y aprender a estar conmigo misma, a solas, a volver a conectar con lo que me gusta hacer solo por placer y a dejar de decidir solo desde lo productivo o economico. A aceptar los sueños que ya no son para mí y rendirme a mis intenciones mas claras de formar una familia, y a desarrollar mi parte femenina, a conectar con mi creatividad y resignificar mi relación con la productividad creando una vida que se siente mía.
¿Cómo convive tu parte creativa —la escritura, la caligrafía, la cocina— con esta etapa de maternidad?
Sigo encontrandome en todo lo que hacia antes: creando espacios, nuevas recetas, mediante las letras y la pintura.... pero ahora además, en la crianza, estoy aprendiendo a convivir con el caos que me presenta la maternidad, soltando la necesidad de estar sola para mirar con creatividad el cotidiano y aprendiendo a verla con ruido, cansancio y desorden. Sigo escribiendo cuando estoy sola, pero aprendo a hacer todo lo demás con ella, tratando de soltar las formas en las que acostumbraba a vivir mi expresión creativa, para fusionarlas cuando estoy con mi bebé y así, entrenar esa mirada en mis días más complicados.
Ahora que ya sabe caminar, estoy observando mucho lo que le gusta, me imita y quiere meter las manos en la tierra mientras siembro. Estoy viendo esas formas de poder transmitirle lo que hago, para que ella lo pueda explorar, y eso también hace compartir mi mirada con ella, creando nuevas formas y estructuras donde estamos conviviendo nuestra forma de crear nuestra realidad.
Mencionas que escribes en papel con tu café por las mañanas, mientras tu hija duerme. ¿Cómo ha cambiado tu forma de escribir desde que eres madre?
Me despierto con la intención de beber café mientras escribo cada día, pero no siempre sucede como imagino. La maternidad me recuerda, una y otra vez, que la vida es una constante adaptación a lo que va siendo y un ejercicio de soltar toda expectativa. A veces escribo antes de dormir o en mitad del dia, pero el café de las mañanas me hace crear un espacio mental ideal para poder empezar el día como quiero, entendiendo como me siento, agradeciendo, recordando los sueños y afirmando mi vida como la quiero vivir.
La escritura se ha convertido en mi ancla, en ese lugar donde siempre encuentro un momento para estar conmigo en medio de lo impredecible y cambiante. Y desde que soy madre me doy cuenta que que tengo otra relación con el tiempo y que le doy menos vueltas a las cosas, que me estoy conociendo desde una voz que me pide meter menos mente y ser más honesta conmigo misma.
Pensar también en ti es algo muy importante. ¿Encuentras espacio para crear algo que sea solo tuyo, además de lo que creas para tu familia y tu hogar?
Al principio, cuando tenía un momento sola, no sabía cómo habitarlo y batallaba con muchas dudas entre lo productivo y aquello que realmente sentía que yo quería. Ahora tengo más claridad sobre lo que necesito, y con esa claridad también sé qué es lo que es mi prioridad. Yo necesito crear espacios para moverme, donde consigo esa conexión con mi cuerpo que siento que es tan importante para mí. Casi siempre viene con resistencia, pero es más lo que me demoro pensándolo que lo que tardo en hacerlo y luego me entrega ese impulso que es capaz de determinar el resto de mi día.Y a través de crear espacios mediante la escritura, es donde encuentro mi momento de nutrición mental y emocional. Por eso intento despertar antes que ella, esos minutos me permiten sentirme, agradecer y visualizar el día. Pero lo que más me gusta es perderme con las plumas, usar los colores mientras escucho los vinilos de mi padre, aunque ese espacio es más difícil de crear, y cuando lo consigo se siente como que se para el tiempo.
Hablas de “romantizar la maternidad” como una intención consciente. ¿Hay días en que se siente difícil sostener esa mirada? ¿Qué haces esos días?
Aunque mi intención más profunda sea romantizar la maternidad, soy consciente de que hay momentos de frustración y de mucha complejidad en los que resulta difícil hacerlo. Y también creo que es importante sentirlos sin resistencia y poder expresarlos.
En esos días en los que me descubro queriendo distraerme o evadirme de la realidad porque no me apetece jugar o estoy demasiado cansada para sostener la atención en lo que está pasando, a veces simplemente me tumbo. Observo todo eso que aparece y dejo que pase. Cierro los ojos, respiro y me rindo. Y recuerdo que eso también forma parte de la vida, no saber cómo hacerlo, no tener fuerzas, ni ganas ni energía. Y me permito estar así, sin exigirme otra cosa, en paz. Ahora en verano, a veces me tumbo al sol mientras ella juega en su piscina, o veo una peli mientras ella duerme, cuando el bochorno me tiene completamente sofocada para hacer algo más complejo. A veces basta con cerrar los ojos y respirar unos segundos en medio del caos.
Al final del día, vuelvo a elegir estas ganas de romantizar la maternidad. Porque incluso antes de ser madre, vivía con la certeza de querer mirar más aquello que funciona, aquello que me sostiene y me hace sentir bien. A mí me ayuda poner la atención en lo que me da ésta, y todas las experiencias, en lo que me enseña y en todo lo que me recuerda que estoy viviendo una vida profundamente elegida.
¿Qué mantiene tu lado creativo vivo? ¿Dónde encuentras la inspiración para crear en medio de lo cotidiano?
La vida en la naturaleza se siente a veces monótona y poco estimulante y, la verdad, cada vez trato de encontrarlos menos en lo digital. Encuentro mucha inspiración en el café, en el chocolate en todas sus formas, en el cielo, en una buena lectura y en los colores de la naturaleza, que me recuerdan esa inspiración infinita. En una buena conversación, en mi coche conduciendo, en la música y ahora también la encuentro leyendo en Substack a otras personas, que me invitan a consumir un formato más lento y me conectan con otras posibles realidades.
Me gustó mucho interactuar con Zorah, porque coincidimos en etapas de paternidad y porque también me da una perspectiva muy interesante de como es vivir más lento y con intención y sus fotografías son una muestra clara de ello.
Al final de cuentas, no se fotografía solamente con la cámara, se fotografía con el bagaje y años de vivencias detrás, con arte que se consume y con el ritmo e intención detrás. Leerlo siempre será un buen recordatorio.
Muchas gracias Zorah












Gracias Fer por tu invitación y tu mirada en el mundo. Me encantó responder a las preguntas, estoy super agradecida de compartir contigo,
Hermoso leerte Zorah! Me ha dado mucha paz y me he sentido muy reflejada. Me siento agradecida de seguir encontrando personas como vosotros dos, transitan el viaje parecido, desde lo emocional y creativo 🧡