Yo vi morir a un hombre por televisión
Una imagen que ha vivido 30 años conmigo.
Tengo pocos recuerdos de mi infancia (plática extendida que seguimos explorando en terapia) pero por alguna razón el 96 es un año que recuerdo muy bien. El interés por las chicas, Los Bulls de Michael Jordan, la porra de los Atlanta Braves y Bohemia suburbana sonando en la radio son cosas que aún tengo grabadas. Pero ese año también sucedió algo que nunca olvidaré.
Fue bastante temprano, según recuerdo. Preparábamos todo para la escuela, cuando vimos que en la televisión se mostraba el anuncio de cadena nacional. Si no estoy mal, fue en canal 5 en donde la música de banda de guerra y un anuncio de alejar a los niños de la televisión (cosa que por supuesto, no sucedió) pasaron por varios minutos, hasta que la señal cambió a una imagen rara.
No entendía bien qué era lo que estaba viendo. Policías de espalda, y personas con el rostro cubierto y amarrados de manos frente a una pared, mi papá hizo el intento de apagar la televisión pero la curiosidad le ganó. Las transmisión duró a penas unos minutos y así como efímera, fue impactante. Sacaron sus armas, dispararon y al darse cuenta que uno había sobrevivido, volvieron a disparar.
Y sin más, la transmisión se acabó. Se regresó a la programación habitual y tampoco tuvimos una plática al respecto de lo que había pasado en la televisión. Un desayuno en silencio y a seguir con la rutina. Eran otras épocas. No había un video esperando en internet para volver a verlo, no podíamos regresar la transmisión ni buscarla unas horas después. Lo que habíamos visto simplemente había pasado. Pero al día siguiente estaban las fotografías.
Y resulta curioso que de una ejecución que vi en movimiento, lo que terminó sobreviviendo en mi memoria fue una imagen fija.
Este año se cumplen 30 años de ese momento y aunque ahora tengo claro la razón de esa ejecución, los motivos políticos y tengo una postura al respecto (cosa que no vale la pena ahondar por aquí), tengo muy presente una imagen que salió en los periódicos durante los días siguientes. Muchos años después me enteré que esta fotografía, es de de Jorge Uzón, que trabajaba para la AFP en Guatemala.
Me tocó investigar para poder llegar al autor, pero me topé con un el sitio personal de Uzón, en donde él mismo conserva y comenta su trabajo de aquella ejecución. Allí explica por qué estuvo presente, reflexiona sobre el papel de los fotógrafos y cuenta que la imagen del tiro de gracia a Pedro Castillo circuló internacionalmente. Él mismo escribió sobre qué significó estar allí fotografiando a esos hombres mientras esperaban morir.
Decir que fue impactante se queda corto. Leer el artículo me trasladó a ese desayuno y revivió el impacto que como población significó y que personalmente no se borra de mi mente. El trabajo de Uzón fue fantástico y encontrar este artículo me llevó también a conocer un poco más de su trabajo periodístico en el país y su forma de contar historias, que merece un artículo separado.
Hay imágenes que no se borran, y precisamente esa fotografía, se quedó grabada en la cabeza de muchísimas personas. Y todavía hay quienes preguntan si las fotografías son importantes.




Qué horrible ese acontecimiento. Y qué importantes las fotografías y las personas que son testigos de la actualidad para narrarlas, aunque no nos guste lo que cuentan.