Latinoamérica habla | Graciela Iturbide - México
Mirar Latinoamérica no es coleccionar rarezas.
Durante mucho tiempo, la historia de la fotografía nos ha enseñado a mirar desde Europa y Norteamérica. En esta primera temporada de Latinoamérica habla, quiero detenerme en siete artistas latinoamericanos que no miran el mundo desde afuera, sino desde sus propios territorios, contradicciones, heridas y formas de vida.
México ha sido fotografiado muchas veces como postal, pero Graciela Iturbide lo ha fotografiado de otra forma: como un territorio vivo, contradictorio, imposible de domesticar.
Recientemente reconocida con el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2025, Iturbide se ha convertido, para muchos, en una de las miradas más importantes de la fotografía mexicana contemporánea. Su trabajo no intenta resumir un país ni convertirlo en una postal elegante. Más bien parece acercarse a sus símbolos, sus rituales, sus mujeres, sus animales, sus muertos y sus paisajes.
Su lenguaje visual cuenta México desde los ojos de alguien que no llega a explicar una cultura, sino a convivir con ella. Desde una mirada que entiende que lo sagrado puede aparecer en un mercado, que la muerte puede sentarse cerca de la fiesta, que una iguana sobre la cabeza puede ser al mismo tiempo trabajo, corona, animal y aparición.
Ella misma ha rechazado que su obra sea leída como “realismo mágico” o como una especie de surrealismo tropical. Esa etiqueta suele venir desde afuera, como si Latinoamérica solo pudiera ser entendida cuando parece rara, mística o decorativamente pobre. Para Iturbide, lo que fotografía no es fantasía: es vida.













