La fotografía no es un deporte técnico.
Sobre el punctum de Barthes y por qué el error tiene más alma que el algoritmo.
Hay fotos que son como un saludo educado: correctas, limpias, pero fáciles de olvidar. Roland Barthes llamaba a esto el studium. Es la técnica aplicada, la luz en su sitio, el encuadre que dicta el manual. Es el ruido que inunda Instagram.
Pero luego están las otras. Esas fotos que te detienen el pulso. No sabes por qué, pero hay un detalle que te atraviesa. Puede ser una mano arrugada, un reflejo sucio en un cristal, una nube con forma curiosa o un desenfoque especial. A eso, Barthes lo llamó el punctum: el pinchazo.
En Cementerio de Elefantes no buscamos la perfección. Buscamos el pinchazo.
He aprendido que la cámara es solo un testigo. La verdadera foto ocurre en tu biografía, en lo que has leído, en lo que has perdido. Si solo te preocupas por los megapíxeles, te estás perdiendo la vida. La técnica debe ser un medio, nunca el fin.
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Gracias por unirte a esta búsqueda.
Para que pases de la teoría a la mirada, he diseñado algo para ti. Se llama “La Bitácora del Punctum”. No es un manual de Photoshop, son 3 ejercicios de observación que yo mismo uso cuando siento que mi fotografía se ha vuelto aburrida y técnica.
Una vez que lo leas, me encantaría verte en nuestro Chat. Únete a la comunidad, sube una foto que te haya pinchado el alma y cuéntanos por qué.
Nos vemos pronto.




